Lo quería gordo, grande y gordo. Con más hambre de dinero y con menos de arte. De todos modos es lo más cercano a lo que quería...

Lo que el público pide
—Hombre, para qué cantas bien si puedes desafinar. He ahí la belleza. Cualquier pelagato canta bonito y afinadito ¿Crees que de esos no sobran? Pues te digo, hay demasiados. Ahora estamos en la época del reencuentro del sentido. Las bellezas de voces suaves y palabras bonitas ya pasaron a una mejor vida. Ahora queremos escuchar gritos, gemidos, tu voz desafinar, palabras sucias. Eso es lo que queremos ¿Entiendes? Por eso mismo no tienes qué tanto elegir aquí, tu sólo obedeces y haces así como te lo digo yo. Y no creas que lo digo yo, tampoco. Si en verdad es el público que lo pide, acuérdate de eso. Como siempre dicen, el cliente siempre tiene la razón. Los que te escuchan, los que compran tus discos son tus clientes ¿Me vas captando? Al fin y al cabo ambos queremos lo mismo, tú quieres hacer arte y yo quiero que la vendas. Yo sólo te doy los tips. Y bueno, admitámoslo, también quieres que se venda tu música ¿No? Entonces, no hay nada que pensar. Sabes lo que tienes que hacer, sólo hazlo. Para qué te cuestionas, hombre, no seas terco. Así no llegarás ni a la esquina de tan quejita que te pones. Ni que fueras un viejo amargado, y que ni se te vaya a ocurrir, que esa moda también pasó hace ratito. Ahora queremos otra mugre, yo sé que tú la tienes por ahí. Una más fresca, joven, menos podrida. No, no, mentira, tiene que ser podrida, lo más posible. ¿Entiendes? La música se pudrió. Mira, puedes poner eso en el final de la canción. ¡La música se pudrió! Y también agregar ese versito que te tiró el tipo este ¿Cómo se llamaba el compadre que ayudaba al Marco? Ah, sí, el Juan. Sí, entonces esa frase del Juan la agregas... Bueno ¿Empezamos? Y no olvides, ensucia tu música, que así como lo estás haciendo ni mi abuelita te escucharía. Y eso que soy piadoso. Entonces ¿Vas a gritar un poquito más? Acuérdate de desafinar en el coro, gemir antes de terminar y que no se te olviden las puteadas después de la primera estrofa. Vamos a triunfar, lo sé. ¿Viste? Si es súper fácil complacer al mundo, darles de comer con un poquito de lo tuyo. Porque aún es tuyo, ¿no?


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recordado a la violeta.... buen escrito...